Una Navidad recordando a
Jesucristo (Superstar)

viernes 23 diciembre 2016

Sí. Han llegado. Están aquí. Con puntualidad inglesa, las Navidades irrumpen en nuestras vidas una vez más. Buenos augurios, sinceros abrazos, grandes atascos. Emociones a flor de piel. Balance del año que termina. Proyectos para el que se inicia.

Vaya a saber por qué me he levantado tarareando (y añorando) una obra que ya es un clásico del género sobre el cual suelo escribir.

Estoy hablando de la opera prima de Sir Andrew: Jesucristo Superstar (“Jesucristo Superestar” para algunos, “Jesucristo en su Pedestal” para la abuela de un amigo). Estoy convencido de que independientemente del nivel de su producción, o la calidad de sus intérpretes, esa obra tiene un componente místico intrínseco. Tiene magia.

En el año 2007, una remozada versión de JCS (así le llaman los amigos) llegó al Teatro Lope de Vega de Madrid. Y yo estuve allí. Interpretando a Pedro de forma regular (y a Pilatos un poco mejor). Por aquel entonces tuve la suerte de coincidir con grandes talentos de los escenarios: Ignasi Vidal, Miquel Fernández (reemplazado posteriormente por mi hermano Gerónimo Rauch), Lorena Calero, Enrique Sequero, Paco Arrojo, Eva María Cortés, Elena Medina, por nombrar algunos. La experiencia resultó muy enriquecedora y significó el inicio de una duradera amistad con varios de mis compañeros de elenco, además de una fuente inagotable de anécdotas hilarantes.

Cabe aclarar que este reestreno tuvo críticas dispares: a algunos les gustó, a otros les pareció mejor la versión de Camilo Sesto (especialmente a Camilo Sesto).

Para que os hagáis una idea aproximada de lo que se vivía cada noche, he aquí una descripción detallada de lo que sucedía en ese escenario. Sirva este análisis como guía para el aventurero director que quiera reponer este éxito en algún momento.

Aprovechad, de paso, para empaparos de religión y liturgia, dejando que la espiritualidad de este musical os acompañe en estas fiestas.

ACTO I

1-     Obertura. Los apóstoles, sus mujeres, algunos fotógrafos y dos swings se congregan alrededor de Jesucristo para bailar contemporáneo. El Mesías excomulga a aquellos que se van de tiempo, y felicita con una palmada a los que se mueven al compás.

2-     Tanto cielo nos cegó. Judas se queda ciego momentáneamente al no querer ver que la canción que tiene que cantar es dificilísima y mucho más, si no cuenta con monitor para la voz. Los apóstoles se ríen de él en cámara lenta, haciendo movimientos que recuerdan a ‘Carros de Fuego’.

3-     Cuéntanos / Algo Extraño. Los apóstoles, algunos vecinos y dos swings, piden a Jesús que les explique qué está pasando, girando en círculos con coordinación dispar.

Judas nota ‘algo extraño’. El coreógrafo, también, pero no le alcanzan las horas para limpiar el número. Gritos, confusión. Jesús, indignado, manda a callar a todo Dios (salvo a su Padre) y se sienta, agotado, sabiendo que todavía falta hora y media para cantar su aria.

4-      Todo está bien. María Magdalena coge a Jesús de la mano y le recuerda que aunque vaya a morir crucificado en el segundo acto, él es Cristo, Rey de Los Judíos y realmente vivirá para siempre.

5-     Jesús va Morir. Contradiciendo a Magdalena, Caifás, con voz de ultratumba, advierte a Jesús que la vida es corta, en especial para quien se autoproclame Rey de Los Judíos. Por si no había quedado claro, Annás lo confirma, dos octavas por arriba.

6-     Hosanna. Los Apóstoles del comienzo cantan con banderas, ropajes llamativos y afinación dudosa. Jesús entra en brazos de Pedro y Simón, que exigen al Cielo una carroza o un caballo para la siguiente procesión, ya que ambos están sufriendo problemas de columna por el esfuerzo.

7-     Simón Zelotes / Pobre Jerusalén. Simón, el más aguerrido apóstol y el que mejor hace los giros con la voz, se alza con armas tales como palos blancos de amasar y bombas molotov sin alcohol (no encienden, pero amedrentan). Los apóstoles, una vez más, se entregan a la danza. Jesús observa el cuadro incrédulo como preguntándoles “¿es necesario bailar todo el rato?”.

8-     El Sueño de Pilatos. Es pronto por la mañana. Poncio Pilatos se levanta de una pesadilla con la voz fatal, razón por la cual el compositor ha escrito su canción en un tono grave. Vestido con pantalón de faena y camiseta roja ceñida, Pilatos nos cuenta que ha soñado con un hombre, dando lugar a más de un malentendido.

9-     El Templo / Pobre Jerusalén. Una insufrible melodía en 7 por 8 indica que donde en otra época hubo un templo, ahora hay un mercado de venta de armas, droga, sexo, kebabs y ropa de ocasión.

Jesús entra con Magdalena y Pedro. Al ver el panorama, grita de forma desgarradora, la gente se asusta y hace mutis. (El cover de Jesús se quedará entre cajas para comprobar que no se haya hecho daño en las cuerdas, por si tiene que salir a reemplazarle.)

Agobiado, Cristo cae duramente sobre sus rodillas, al tiempo que el fisioterapeuta de la compañía se prepara para atenderlo en el intervalo.

Jesús canta “Pobre Jerusalén” de forma comprometida y cuidando de no dañarse los empeines. Su voz suena limpia y cristalina. El cover de Jesús se retira a camerinos.

10- Todo está bien (reprise). Cómo si no se lo hubiera dicho ya, Magdalena le asegura a Jesús que todo está bien, que no se preocupe. Él la mira con ternura y antes de pronunciar palabra, se queda dormido.

11-  No sé cómo quererle. Magdalena aprovecha que todo el mundo descansa para cantar el tema que justifica que es la única solista femenina de la obra.

12-  Condenado / Dinero Manchado. Magdalena termina su canción. Aplausos, aplausos, aplausos. Aparece Judas, mira, sonríe, Magdalena duda, Jesús ronca.

Ahora entra la orquesta con un frenético riff de guitarra. Pedro capitaliza la confusión para salir de escena directo al lavabo (lleva veinte minutos en escena sin hacer nada).

Judas canta muy agudo, pidiéndole a Annás (que canta más agudo) una entrevista con su jefe. Caifás le regala una maleta con cubertería de plata a cambio de información. Judas, que sólo come alimentos sin harina, duda, pero acepta el envite y le revela información clave. Todo el coro dice “Muy bien, Judas. Gracias Judas” suficientemente a destiempo como para que se note que hay un track grabado. Fin del Primero Acto.

ACTO II

1-     La Última Cena. (el menú incluye mayormente pan y arroz, es un subliminal homenaje al autor de las letras, Tim Rice (rice = arroz).

En un clima inicialmente festivo, los apóstoles se congregan en el huerto de Getsemani (llamado así por la canción de Camilo Sesto). Cantan, beben, brindan, al son de una guitarra de atrezo sin afinación alguna. Aparece Jesús, nervioso porque tiene que cantar su canción en breve.

Judas, que está cabreadísimo porque no puede comer nada de lo que hay para cenar (por la dieta antes mencionada), se pone de pie y comienza a insultar a Cristo. Los apóstoles, desesperados, intentan averiguar de qué hablan esos dos dementes y qué coño pasa con el sonido, ya que estando a un metro de distancia, no los escuchan. El asunto no pasa a mayores y los apóstoles se echan a dormir plácidamente. Salvo Pedro, que deja un ojo abierto mirando el monitor, es el primero que canta en el siguiente número.

2-     Getsemaní. Jesús, sabiendo que va a morir media hora, finalmente canta su canción. Gracias a la gloria Espíritu Santo (y la magia del teatro), a pesar de los berridos, los falsetes y los sobreagudos que profiere, ningún apóstol se despierta. Salvo Pedro, que sigue con un ojo abierto porque es el primero que canta en el siguiente número.

3-     El Arresto. Caos. Indignación. Confusión. Movimientos a diestra y siniestra. Antorchas. Soldados (que cantan muy bien) se llevan a Jesús, está listo para enfrentar su trágico destino.

4-     La Negación de Pedro.  Pedro sabe que éste es su momento. Una vez sólo en el escenario, aparece una reportera. Le interroga. Él niega todo. La reportera se retira. Pedro, desolado, intenta emocionarse para que la gente compruebe que es actor. No lo logra.

5-     Pilatos y Cristo. Pilatos no está de muy buen humor. La producción le había asegurado que su personaje era importante pero lleva más de una hora en el camerino (no se le ha vuelto a ver el pelo desde “El sueños de Pilatos”) Por eso, cuando aparece Jesús, lo manda a casa de Herodes.

6-     Canción de Herodes. Otro que se ha pasado el musical descansando es Herodes (que, como no podía ser de otra manera, comparte camerino con Pilatos). Su aparición es mágica, divertida, chispeante. Una vez acabado el número, exhausto, regresa al camerino a escuchar música con Pilatos, satisfecho de ser el integrante del elenco que más cobra por nota.

7-     Todo ha sido un Sueño. Aparecen Magdalena y Pedro para cantar un dúo al estilo Dolly Parton – Kenny Rogers. Ella, con dulzura, se lamenta de no tener más canciones en el musical, emitiendo suaves sonidos. Él canta con más volumen como diciéndole que no se queje, que él aún tiene menos. En este momento la gente aprovecha para mirar los programas de mano.

8-     Muerte de Judas. Judas se da cuenta de que se ha portado fatal, y comienza a gritar. Tal vez porque sigue sin escucharse. Se ahorca desconsolado. Vuelve a entrar la grabación de “Pobre Judas. Adiós Judas”, y la gente termina de corroborar que es un coro grabado.

9-     Juicio ante Pilatos / Los 39 latigazos. En una lograda escena, Pilatos realiza todo tipo de proezas: camina en círculos, se lava las manos, canta varios SI Bemoles y cuenta hasta treinta y nueve (sin ayuda). El público, agradecido.

10- Superstar. Judas se luce con un número digno de las Nocheviejas de José Luis Moreno.  Sudor, sexo, rock and roll, un homenaje a Elvis y dos swings. ¡Bravo!

11- Crucifixión. Injustamente condenado a morir en la cruz, Jesús intenta hablar con Dios por última vez. Dios ha salido, salta el contestador, (esto no es explícito, se sugiere en la música). Derrotado, con sed y con los meñiscos a la miseria, Jesucristo muere en el momento preciso en que empieza la melodiosa orquestación que cierra la obra.

12- Juan 19:41.  Bellísimo arreglo de cuerdas (Yamaha DGX 620) que sirve de epílogo. El título responde a la hora en que el compositor terminó de escribir el musical (ocho menos veinte, pasadas), siendo “Juan” el nombre del camarero del pub que le proveía de pintas de cerveza durante el proceso creativo.

FIN DE LA OBRA

Llegan los saludos, el elenco aparece con ropas en colores crudos y con rostros demacrados por el desgaste emocional. Salvo Pilatos, que ilusionado, entra sonriendo, pensando que tenía otro número. Herodes no saluda, ya ha salido a cenar.

Amén.

Feliz Navidad.

Zenón Recalde (aka “Pedro”)

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Comentarios sobre Una Navidad recordando a
Jesucristo (Superstar)
Por Ángel Luis de Quinta Garrobo el martes 27 diciembre 2016 a las 07:45:37  

Genial compañero! Un forma divertida de trasmitir los muchos avatares de una función que muchos conocemos, pero esta vez muy desde dentro! Enhorabuena

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