Ángel de Quinta

Gloria Fuertes que estás en los cielos

miércoles 22 febrero 2017

Los pájaros colorean el aire
Por la mañana.
Por la noche
Son músicos dormidos
En las ramas.
Da pena ver a un pájaro en la jaula.

Vete preparando para asistir a una buena ristra de homenajes a esta poeta española, muerta hace ya veinte años, y de la que casi no se ha hablado a lo largo de todo este tiempo. Así somos. En 2017, centenario de su nacimiento, nos vamos a jartar –como decimos por aquí- de loar a este pedazo de mujer grande y pequeña a la vez, en el mejor de los sentidos.

Una elefanta y una hormiguita dentro del mismo pellejo. Esto igual le gustaría a ella.

Palabrita del Niño Jesús que tengo en mente este artículo desde hace tiempo, cuando ni siquiera me había coscado de tal efemérides. Y ¿sabes por qué se me ocurrió? Por una noticia que me sorprendió tanto como a ti, si es que te enteraste, claro.

La compañía aérea Norwegian  ha colocado la imagen de la escritora española en la cola de uno de sus aviones; concretamente en un Boeing 737-800, de 186 plazas; su número de matrícula es EI-FJX, y ha salido de la fábrica de Boeing en Seattle el pasado 6 de octubre…

¿Cómo te quedas? Tres meses lleva ya volando como las locas de acá para allá sonriendo con esa sonrisa noblota que tenía. Así se la ve en la foto en blanco y negro que los noruegos han tenido a bien pegar en la cola de un avión low cost, uno de esos en los que vuela mogollón de gente, como si de un pajarraco de los que ella hablaba se tratara. Un enorme pájaro coloreando el aire… Sólo de pensar que ella pudiera verlo… Ojalá pudiera, de verdad te lo digo.

No voy a hacer una semblanza de su persona, no creo que haga falta, o tal vez sí, pero no soy yo el más indicado. Que la estudien en las escuelas por dios, que estudien a los poetas españoles que nos estamos muriendo poco a poco de inanición, de anemia poética.

¿Pero por qué en Noruega? ¿Y por qué no? La vida y la obra de esta joya rara de nuestras letras siempre rozó con gracia la frontera del absurdo, cruzándose por la calle de la bendita locura con Arrabal o Mihura. Tanto sus versos como sus pasos habitaron los paraísos desordenados del azar, como en medio de una pintura de Chagall donde los hombres flotan ingrávidos entre colores imposibles, como si fueran pájaros, o aviones noruegos.

Aquella niña rara que quiso salir volando de su pobre cuarto sin muñecas o de su triste oficina sin ventana,  sólo pudo hacerlo garabateando poemas. Aquella niña rara ha acabado cruzando los cielos, despegando, aterrizando, soportando turbulencias en una casa flotante cargada de maletas con ruedecitas -ciento ochenta y seis- cada una con su cremallera, con su miedo y con su ilusión. Con todos sus botecitos minúsculos de gel y colonia en cantidades inofensivas. Me pregunto qué pensarán los que vean su cara al embarcar, ¿pero quién es ésta? ¿Será la dueña de la compañía? ¿Será una política? ¿Será una reina?

El cocodrilo es el rey del río
El camello es el rey del desierto
El tiburón es el rey del mar
El avión es el rey de las nubes  

Gloria Fuertes es la reina de las nubes. Si el cielo es un papel en blanco manchado por las nubes que son las palabras… Ahí está su trono, el que tal vez no tuvo en la tierra lo tiene ahora en el aire. Que se fastidien todos los que se burlaron de ella, las niñas de su clase cuando la llamaban marimacho, la monja larguirucha que la castigó por rebelde, el editor y el crítico ruborizados ante el chorro de frescura y excelencia de una obra que no pudieron entender. Y es que hacía tanto tiempo que dejaron de ser niños… Nadie hablará de ellos cuando hayan muerto, y desde luego no habrá una universidad al otro lado del charco que estudie sus escritos, ni una antología ilustrada que recopile sus estrofas, ni un avión que plante su careto en la cola.

Si existe una justicia en la que creo –que la verdad, visto lo visto no es que haya muchas- esa es la justicia poética. Y para que se cumpla sólo hay que tener un poquito de paciencia y esperar, que todo  llega, y muchas veces con la carcajada de la ironía que suelta el destino cuando menos lo imaginas. Porque la cosa no queda ahí, también la imagen de Clara Campoamor ha sido incorporada al diseño de otro avión de la misma compañía –estos noruegos están que se salen-, otra niña rara, otra incomprendida elevada al espacio aéreo, otra feminista gallardeándose por las autopistas de allá arriba. Y antes ya habían plastificado la imagen de otros cuantos españoles de tronío como Miguel de Cervantes, Juan Sebastián Elcano y hasta Cristóbal Colón, que aunque no sea español, como si lo fuera, por la de ruido que dio por aquí.

¿Te imaginas la cara de Gloria Fuertes si se enterara de que ha sido metida en la misma liga que Cervantes y Colón? La de veces que le habrán dicho que iba a ir al infierno, que eso se nos decía mucho antes a los niños, y ahora resulta que no sólo va al cielo, sino que la acompaña el que descubrió América, el que dio la primera vuelta al mundo y el que escribió El Quijote. Cualquier cosa. Pero mejor aún, que iría del brazo de la mujer que dedicó su vida a las mujeres, a que fueran más libres, más visibles y más listas. A que pudieran ir a votar a un montón de hombres. Y a que no se rieran de ellas.

…hay un cielo especial de tercera clase, donde están los jardines tristes, los cardos sin flor, los racistas arrepentidos, las putas baratas…

Gloria Fuertes, cien años después de que asomara su cabezota al mundo, lo mira hoy desde lo más alto, y la verdad, no sé si le gustará mucho lo que se ve desde allí. Aún así sonríe –mira la foto que es preciosa- y surca un cielo no de tercera, de primera clase, aunque su avión sea de bajo coste que ella siempre fue de gustos sencillos. Sus versos desregulados y libres, los que leímos hace mucho tiempo y que deberíamos recuperar, aún pueden pintar de colores el aire más espeso, limpiar el dióxido de nitrógeno del cielo de su Madrid querido y llevarnos a buscar al niño que perdimos pero que aún debe andar por ahí.

O volar por ahí.

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Comentarios sobre Gloria Fuertes que estás en los cielos
Por MIGUEL 0N el miércoles 22 febrero 2017 a las 23:47:14  

A veces te olvidas
que ya no estás viva
y entras por mi puerta
como si tal cosa

Te comes mi manzana
me recitas «la nana
de la tía tonta»
y yo atrapo
el globo que se escapó
y que confundí
con la Luna.

A veces; creo oportuna
esta locura
-que dicen que padezco-
y que me devuelve
a un pasado de meriendas
viéndote por la tele
y haciendo deberes
de sumas, restas
y predicados

Y ahora
con mil pecados cometidos
con obligaciones
y con letra
-de esas que se pagan-
me rebelo contra la realidad.
Emborrono un papel
-sin rima, ni métrica
ni ton ni son-
y escribo como tú
-desde las tripas y
como me da la gana-

Y todo gracias a ti, GLORIA
que estas en la Gloria
y que estás en mi

MIGUEL

Por Ángel Luis de Quinta Garrobo el jueves 23 febrero 2017 a las 07:33:43  

Precioso Miguel, captas exactamente lo que siento cuando desempolvo viejos poemas que leí con 15 años. Dame pistas, qué más escribes?

Por Fernando Solano el sábado 25 febrero 2017 a las 15:54:27  

Una de tantas figuras de las letras españolas desconocidas.

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